El restaurante valenciano homenajea su trayectoria reuniendo a más de 250 invitados en un evento inspirado en los festivales de música

El restaurante Vermúdez ha celebrado su décimo aniversario por todo lo alto con una cita muy especial: un festival gastronómico en el que los platos más emblemáticos de su historia «subieron al escenario» como auténticos cabezas de cartel. El evento reunió a más de 250 invitados —prensa, proveedores, vecinos y amigos del sector— en una noche pensada para rendir homenaje a una década marcada por el buen ambiente, la cocina desenfadada y su consolidación en Valencia.
Un aniversario convertido en festival
El Vermúdez Fest dio comienzo con un vermut casero y una gilda —la manera más fiel de recordar los orígenes del local—, mientras los asistentes recibían un programa de mano con los horarios de «actuación» de cada plato, como si del cartel de un festival se tratara.
Los primeros en aparecer fueron tres clásicos absolutos: el jamón ibérico, la ensaladilla rusa y las patatas bravas, dos de los bocados más aclamados de la noche.
A las 22h llegó el momento más esperado: el regreso del torrezno de pulpo, uno de los platos más icónicos de la casa. Tras él, subieron al escenario el atún rojo picante con huevos y patatas y el canelón de vaca madurada y trufa blanca, para culminar con la ya célebre tarta de queso semilíquida, convertida en el broche perfecto junto a un gin-tonic servido en el espacio Bambalino.
Bambalino, el rincón más escondido del restaurante
Entre bambalinas se encuentra Bambalino, un espacio inicialmente concebido como zona de coctelería que hoy funciona como sala íntima para comidas y cenas entre amigos. El lugar está dividido en cuatro espacios privados —Fashioned, Margarita, Dry Martini y Negroni— inspirados en los palcos de un teatro clásico.
Vermúdez abre de martes a sábado con servicio de comidas y cenas, y durante la temporada navideña también abrirá los domingos.
De vermutería de barrio a restaurante referente
La historia de Vermúdez comenzó en la esquina de Sueca con Denia, en Ruzafa, con un pequeño bar donde la barra, la improvisación y las raciones se convirtieron en señas de identidad. «La idea surgió de algunos encuentros en Barcelona, donde sí se lleva más el vermut y el aperitivo. Nos juntamos un grupo de personas y quisimos traer esta idea a Valencia con nuestro propio estilo. Y del vermut, la palabra Vermúdez», recuerda Raúl Sánchez Aguirre, chef ejecutivo y socio del proyecto. Más de una década después, Raúl no sólo sigue siendo el alma gastronómica de Vermúdez, sino que también se animó a cantar al final de la fiesta de aniversario, mostrando la cercanía y el ambiente único que caracteriza al restaurante.

En 2023 el establecimiento dio un salto decisivo trasladándose a Gran Vía Germanías, 21, donde ha mantenido su esencia tabernera pero ampliando carta, espacio y capacidad. La nueva ubicación, que antiguamente albergó el Mercado de San Valero, permite recibir hasta 200 comensales y combinar distintos estilos de servicio en un espacio dominado por la barra y la cocina abierta, con un mural del artista AKA Mr. Simon que rinde homenaje al espíritu del primer local.
Una carta que evoluciona sin olvidar sus raíces
La propuesta gastronómica de Vermúdez mantiene como eje las tapas y raciones a compartir, acompañadas de carnes a la brasa y postres que se han convertido en auténticos imprescindibles, como la ya conocida tarta de queso semilíquida. Entre sus platos más representativos destacan también el tataki de picaña madurada, la alcachofa a la brasa y el solomillo Joselito con parmentier trufada.


Además, el restaurante ofrece un menú del día de arroces entre semana, con propuestas que varían cada pocos días e incluyen opciones como el arroz de bogavante a la brasa, el de carrillera de ternera con calabaza o el de pulpo y sobrasada de Mallorca.
El décimo aniversario de Vermúdez, ha puesto en valor una década de crecimiento, consolidación y convivencia con el barrio de Ruzafa.