La tensión de los recogidos, el peso de los adornos y el uso continuado de horquillas pueden afectar al cabello y al cuero cabelludo. Una especialista explica cuáles son las señales de alerta y cómo protegerlo durante los días grandes de Fallas

Los moños, rodetes y horquillas forman parte inseparable de la indumentaria fallera. Pero mantener durante horas un recogido firme —y repetirlo durante varias jornadas consecutivas— también supone una exigencia importante para el cabello y el cuero cabelludo.
La tensión necesaria para sujetar el peinado, el peso de determinados elementos ornamentales o la concentración de horquillas en una misma zona pueden ejercer una presión superior a la habitual sobre los folículos. Y aunque después de una larga jornada cierta tirantez pueda parecer inevitable, el dolor no debería normalizarse.
«Un peinado no debería doler. Dolor, sensación de tirantez intensa o incluso cefalea son señales de que la tensión puede ser excesiva», explica la Dra. Carmen Górriz, especialista en medicina estética y nutrición del Instituto Médico Ricart (IMR).
Alopecia por tracción: cuando el cabello acusa la tensión
Una de las posibles consecuencias de someter repetidamente el cabello a una tensión excesiva es la alopecia por tracción, una pérdida capilar provocada por una fuerza mantenida o recurrente sobre el folículo piloso.
En sus primeras fases puede ser reversible, pero mantener esta agresión durante periodos prolongados puede terminar provocando un daño permanente. Y no es necesario esperar a detectar una caída evidente para identificar que algo no va bien.
Sensibilidad, picor, enrojecimiento, inflamación o pequeños granitos alrededor de los folículos pueden ser algunas de las primeras señales. También conviene prestar atención a la aparición de cabellos rotos o a una disminución de la densidad, especialmente en la zona frontal y temporal.
Aunque las personas con poca densidad, cabello fino o frágil, alopecia androgenética o algún proceso de caída activo pueden partir de una situación de mayor vulnerabilidad, la especialista recuerda que cualquier persona puede desarrollar alopecia por tracción si la fuerza aplicada sobre el cabello es suficientemente intensa y repetitiva.

La repetición, uno de los principales factores de riesgo
No es lo mismo llevar un recogido tirante de manera puntual que someter a los mismos folículos a esa tensión durante varios días seguidos. Precisamente, la combinación entre intensidad, duración y frecuencia es uno de los aspectos que más influye en la aparición de este problema.
Durante las Fallas, cuando los peinados tradicionales pueden repetirse jornada tras jornada, Górriz recomienda alternar los puntos de tensión siempre que la estructura del recogido lo permita y, especialmente, liberar por completo el cabello cuando terminan los actos.
Mantener el peinado más tiempo del necesario solo prolonga la presión. Dejar el cabello suelto al llegar a casa y evitar otros recogidos tirantes durante los momentos de descanso puede ayudar a reducir la carga mecánica acumulada.
Cómo deshacer correctamente el peinado de fallera
Tan importante como realizar correctamente el recogido es saber retirarlo. Después de horas de fijación, intentar desenredar de manera brusca un cabello todavía rígido por la laca puede añadir una agresión innecesaria.
La recomendación es desmontar el peinado progresivamente: comenzar retirando los elementos ornamentales y las horquillas una a una y sin tirar del cabello, deshacer después la estructura con suavidad y terminar eliminando los restos de producto mediante un lavado suave y acondicionamiento.
Preparar el cabello antes de Fallas también importa
La prevención puede empezar incluso antes de colocarse el primer moño. Llegar a los días de mayor actividad fallera con el cabello en buenas condiciones puede ayudar a tolerar mejor tanto la manipulación como la tensión.
Por ello, la especialista aconseja evitar justo antes de estas fechas otras agresiones que puedan incrementar su fragilidad, como las decoloraciones, el uso excesivo de herramientas de calor o determinados tratamientos intensivos.
Al realizar el recogido también conviene distribuir, en la medida de lo posible, el peso y la tensión, evitando apretar innecesariamente el nacimiento del cabello. Las zonas frontales y temporales requieren especial atención al ser algunas de las más expuestas. Y la regla vuelve a ser sencilla: si el peinado duele, hay que modificarlo.

¿Cuándo conviene consultar a un especialista?
El dolor o la sensibilidad que continúan después de retirar el peinado, la inflamación, descamación, costras, lesiones similares a una foliculitis, la presencia de numerosos cabellos rotos o una pérdida localizada de densidad son señales que conviene valorar, especialmente si aparecen en las entradas, las sienes o las áreas donde habitualmente se concentra la fijación.
«En sus primeras fases puede ser reversible, pero si el traumatismo se mantiene puede evolucionar hacia una alopecia cicatricial permanente. Por eso interesa detectarla antes de que desaparezcan definitivamente los folículos», señala Górriz.
También es recomendable consultar si el problema reaparece año tras año después de Fallas. Porque el objetivo no pasa por renunciar a uno de los elementos más reconocibles de la indumentaria valenciana, sino por incorporar el cuidado del cabello al propio ritual fallero: reducir tensiones innecesarias, permitir que el cuero cabelludo descanse y aprender a reconocer sus señales de alerta.